Acerca de Carmelo Fontánez
Biográficos • Reseñas • Fotos • Entrevista
Carmelo Fontánez Cortijo—Datos biográficos
16 de julio de 1945—
Nace en Caimito, en el municipio (para entonces) de Río Piedras, de familia de agricultores. Es el cuarto de seis hermanos. Coinciden con esta fecha la detonación de la bomba atómica en el desierto de Alamogordo, Nuevo México y, en el calendario litúrgico, es ese el día de la Virgen del Carmen, razón de su nombre. Desde niño descubre el deleite de plasmar campos de colores que reflejan el ambiente campestre que lo rodea.
1963-67—
Después de una educación escolar rural, comienza sus estudios en la Universidad de P.R., recinto de Río Piedras, en Terapia Física. Muy pronto se percata de su verdadera vocación y se traslada a Pedagogía con la intención de convertirse en maestro de Arte. En Pedagogía estudia bajo la profesora María Teresa Stahl las etapas de desarrollo del niño, conocimiento que integrará a su amor por la docencia. En el Departamento de Bellas Artes, estudia bajo Osiris Delgado, Carlos Marichal, John Balossi y Luisa Géigel, entre otros; es bajo la tutela de Félix Bonilla Norat que encuentra una guía estética afín a su sensibilidad plástica. Desarrolla pinturas en acuarela, las cuales le merecen varios premios. Comparte con compañeros de estudio tales como Lope Max, Jaime Romano, Awilda Sterling y Carmen Inés Blondet.
Recibe primer premio de acuarela otorgado por el Círculo de Humanidades y primer premio de acuarela de la IBEC Realty Corp.
Participa en el grupo “Forma Universitaria” bajo la tutela de Ernesto Álvarez, quien lo estimuló a exponer y compartir su obra con otros centros culturales.
1968—
Comienza a trabajar como maestro de arte en la escuela Ramón Marín, donde no es aceptado por el plantel, ya que deseaban una maestra que diseñara decoración de salones. Comienza a explorar el universo de los dibujos en blanco y negro.
La obra Frente al Camino gana Primer premio de Acuarela otorgado por el Ateneo Puertorriqueño en su Festival de Navidad.
1969—
Participa profesionalmente en el grupo “Borinquen 12” que funge como cooperativa. Entre los miembros están John Balossi, Myrna Rodríguez, Bonilla Norat, Gante (ilustrador). Con ese grupo dio su segunda exposición individual en el Centro Cultural de Aguas Buenas.
Se casa con Sofía Gómez quien será la madre de sus dos hijos: Lariel (1971) y Sariel (1981).
1970—
Se transfiere felizmente a la escuela Gabriela Mistral, donde es acogido con alegría tanto por los compañeros como por los estudiantes. Por fin logra tener su propio salón de arte.
1971—
Recibe una beca del Departamento de Educación para hacer estudios de arte en NYU, en la ciudad de Nueva York. Allí comparte estudios con María Emilia Somoza (Miyuca), quien será un apoyo indispensable para la creación de grabados.
1972—
Enseña en la escuela Trina Padilla de Sanz; bien pronto continua su carrera en áreas administrativas.
1973—
Trabaja en tecnología educativa en el Centro de Recursos Educativos como supervisor del área de diseño; ese mismo año se traslada a Mayagüez como profesor universitario.
1973-1980—
Durante su estadía en el Colegio de Mayagüez se le comisiona revisar un inventario de las obras de arte que el rector José Enrique Arrarás adquirió para el Colegio. Dicta cursos en teoría del arte, educación en arte, historia de arte moderno más los cursos de dibujo y pintura. Allí comparte con colegas tales como Loida Figueroa (historiadora); Ángel Crespo (poeta y traductor); Carmelo Rodríguez Torres (autor y activista social y político) Loreida Santos Silva (poeta), a quien le ilustró un libro de poesía. Es maestro de estudiantes destacados tales como Rafael Trelles, Anaida Hernández, Ingrid Jiménez, Cecilio Colón y Yelín Vivoni, con quienes mantiene una estrecha amistad hasta el presente.
Bajo el título de Dibujos, desarrolla la serie Muros—un acercamiento a paisajes rocosos inspirado en las rocas desnudas taladradas por los constructores del ensanche de la carretera no. 2 hacia San Juan. También expone Cajitas, piezas que crean paisajes aleatorios formados por aserrín coloreado y atrapado entre distintos niveles de cristales.
1974—
Viaja a Perugia, Italia a la Universidad para Extranjeros donde estudia Historia del Arte Italiano y visita los museos principales de la península. Allí se enamora de los primitivos italianos—Giotto di Bondone, Duccio di Buoninsegna, Cimabue, Simone Martini, entre otros—. Aprovecha que está en Europa para visitar museos en Viena y Ámsterdam y, en París, visita el Louvre.
1976—
Como reacción a una inundación histórica en el área de Guanajibo, crea piezas que reflejan aguas vivas y estancadas, remanentes de las aguas empozadas. Comparte encuentros y exposiciones con profesores de la Universidad Interamericana de San Germán tales como Jaime Carrero y Noemí Ruiz, entre otros. Su obra comienza a reflejar cierta “tristura”.
Recibe mención de honor por sus dibujos de la revista Sin Nombre
1977—
Primer premio en la categoría de dibujo por la revista Sin Nombre.
1980—
Con deseo de volver a San Juan y a pesar de tener permanencia, renuncia a la docencia en Mayagüez para enseñar brevemente en la escuela Labra de Santurce (hoy Museo de Arte Contemporáneo). También enseñará en la Escuela de Artesanía Teatral, donde aprende a hacer escenografía y diseño teatral.
1981-2002—
Comienza su última etapa docente en la Universidad de P.R. en Bayamón donde compartirá quehaceres y amistad con colegas como Francisco José Ramos (filósofo); Carlos Varo (novelista); Ivette López (crítica literaria) y Dwight García (crítico de arte); Margarita Fernández Zavala (dibujante y fundadora de Mujeres Artistas, además de rectora); Nora Rodríguez (pintora); Etna Iris Ribera (poeta).
1988—Diseñó el cartel conmemorativo para la Semana de la Lengua dedicada al escritor Francisco Manrique Cabrera (20 de abril de 1988).
1997— Premio de AICA en la categoría de Medio por la exposición Panorama Ausente
2002 al presente
Ya jubilado, se ha dedicado enteramente a su arte. De forma consistente, el trabajo de Fontánez ha estado abierto a la naturaleza, inspirado y deslumbrado por la luz del cielo, de los montes boscosos, de las piedras adosadas como muros en las laderas de las carreteras, del fango humedecido por la lluvia cálida del trópico. Desde pequeño, su sensibilidad giró siempre hacia el color, el cual plasma con energía y sentimiento. Pero la abstracción siempre tiene un sustrato experiencial: impresiones ópticas cuando los objetos se observan desde la velocidad del carro, condiciones de luz y sombra de los montes, manchas policromadas en la tierra. Su obra, por lo tanto, es reflejo de una relación estética con la naturaleza. Esto hace de su producción plástica una preeminentemente ambiental.
Acerca de Carmelo Fontánez
Biográficos • Reseñas • Fotos • Entrevista
Carmelo Fontánez Cortijo nació en Río Piedras, San Juan, Puerto Rico en 1945. En 1967 obtuvo Bachillerato en Educación con Especialidad en Artes Plásticas, en la Universidad de Puerto Rico. En 1971 terminó la Maestría en Educación en Artes, en la Universidad de Nueva York (NYU). En 1974 cursó estudios en Historia de Arte Italiano, en la Universidad Para Extranjeros, en Perugia, Italia.
Se ha destacado como acuarelista, dibujante y pintor. Ocasionalmente ha hecho incursiones en la gráfica y la escultura. Ha participado en numerosas exposiciones individuales y colectivas en museos, galerías, instituciones universitarias y centros culturales. Su obra pictórica, cuya trayectoria se inicia a finales de la década del ’60, ha sido galardonada en diversos certámenes de arte, auspiciados por el Ateneo Puertorriqueño, la Universidad de Puerto Rico, la Revista Sin Nombre, instituciones bancarias y corporaciones privadas. También ha sido premiado, en más de una ocasión, por el Capítulo de Puerto Rico de la Asociación Internacional de Críticos de Arte. Su obra forma parte de importantes colecciones, tanto públicas como privadas, entre las que cabe mencionar: Museo de Arte de Puerto Rico, Museo de Arte Contemporáneo de Puerto Rico, Museo de Arte de Bayamón, Museo de Arte de Mayagüez, Instituto de Cultura Puertorriqueña, Ateneo Puertorriqueño, Cooperativa de Seguros Múltiples de Puerto Rico, Compañía de Turismo de Puerto Rico, Banco Popular, entre otras.
En la docencia, se ha desempeñado como profesor de Humanidades, Historia, Teoría, Crítica de Arte, Dibujo y Pintura, en los Recintos de Mayagüez y Bayamón de la Universidad de Puerto Rico. Además, ha dictado cursos de Arte en la Universidad Interamericana en San Germán y San Juan, Escuela de Artes Plásticas, Liga de Arte de San Juan, Museo de Arte de Puerto Rico y Museo de Arte Contemporáneo de Puerto Rico. De acuerdo con algunos críticos de arte, la aportación de Carmelo Fontánez a las artes puertorriqueñas ha sido el liberar la acuarela de los estereotipos a que había sido sometida como medio artístico, rescatar la autonomía del dibujo, y el tratamiento del paisaje como modo de reafirmación nacional y caribeña. Su obra es una propuesta ecológica de las más genuinas e interesantes, pues no está sujeta a lo banal y superfluo.
Fernando Cross
Carmelo nos ha dado en su pintura y sus dibujos ese profundo amor por la naturaleza y esa conciencia ecológica que lo anima. Nos ha regalado la fúlgida entraña del paisaje, el interior desgarrado de los colores, como un chamán azteca que extrajera del paisaje el corazón que lo anima y ahora nos lo devuelve en estas formas palpitantes en estas abstracciones tan parlantes.
Jan Martínez, 2003
Estracto del ensayo para el catálogo de la exposición, POEMAS
A Fontánez le sobra lo que a muchos pintores mayores o menores que él les falta, capacidad para la autodisciplina y el auto control, porque pintar nunca ha sido una experiencia autocomplaciente, sino una actividad llena de esfuerzo, con un constante sentido de vocación y reto. Hay también en su pintura un doble nivel de significación, donde lo referencial se mezcla con lo autorreferencial creando un espacio ambiguo y cambiante, en el que la imagen es forma abstracta, pero igualmente referencia a fragmentos del paisaje y la flora puertorriqueña.
Fernando Cross, 1992
Fontánez es mejor conocido por sus dibujos y pinturas abstractas de gestos líricos y ecos expresionistas en los que aborda el tema del paisaje. Inicia su carrera durante la década de los sesenta en la Universidad de Puerto Rico, en donde forma parte del Grupo Forma Universitaria. En esta etapa temprana, crea dibujos naturalistas y abstracciones con tinta. Más adelante, trabaja acuarelas inspiradas en los paisajes de la isla. En la acuarela encuentra el medio perfecto para expresar rapidez, inmediatez y fluidez en sus composiciones. Además, le permite explorar los efectos de la luz y el espacio a través de las transparencias, recurso que será constante en su obra. Sus acuarelas le ganaron la admiración de muchos, llegando a ser considerado como uno de los mejores acuarelistas de la historia del arte puertorriqueño.
Pero como todo buen artista, Fontánez no estaba dispuesto a ser etiquetado como acuarelista únicamente. Su prioridad era explorar e indagar nuevos conceptos, vocabularios, formatos y técnicas a través de su arte. En 1975, sorprendió al público con una exhibición de pinturas en acrílico en la Galería Santiago del Viejo San Juan. En dicha muestra toma nuevamente al paisaje como punto de partida para crear sus composiciones abstractas.
A finales de la década del setenta, el artista materializa sus nociones sobre pintura y el paisaje de la isla a través de la creación de cajas de madera y placas de plexiglás. El principio de estas primeras cajas era similar al de las piezas recientes: construir un objeto cuya composición pudiera ser transformada de acuerdo a la intervención del espectador. En aquella ocasión rellenó las cajas con materiales como arena, sal, aserrín coloreado, canutillos, lentejuelas, ‘rinestones’ y materiales plásticos.
En 1979, Fontánez exhibió sus cajas en la Universidad Interamericana en San Germán.
Durante las próximas tres décadas, encaminó sus esfuerzos hacia el desarrollo de su lenguaje expresivo a través de la pintura y el dibujo. A lo largo de todos estos años, Fontánez guardó celosamente las enseñanzas derivadas de sus experiencias con las cajas, hasta que en 2004 decidió incorporarlas nuevamente a su discurso plástico. Podemos apreciar el resultado de esta empresa en Partículas, una muestra de altura -sin grandes pretensiones- cuyas obras demuestran un elevado nivel de rigor y exigencia por parte del artista.
Elaine Delgado Figueroa, 2005
Estracto de la reseña a la exposición PARTÍCULAS
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Marta Mabel Pérez entrevista a Carmelo



















